La
glutamina es un aminoácido, el más abundante en el cuerpo humano y es sintetizado principalmente por los músculos. También es producida por otros órganos como son riñones, hígado, pulmones y corazón. La glutamina es el mayor combustible metabólico para el intestino delgado, posee una elevada capacidad
antioxidante vía glutatión y ayuda a la
formación de colágeno, lo cual puede ser de interés para algunos atletas.
Aminoácidos importantes como la glutamina pueden tener múltiples roles y ser potencialmente empleados en diversas aplicaciones por los atletas, las cuales se pueden extender a mejoras en la composición corporal, como es la disminución del porcentaje de grasa.
Mucho se ha publicado de otros efectos de la glutamina (i.e. anticatabólicos, inmunológicos). Sin embargo, este artículo se centra en las propiedades
“quema grasa” que tiene la glutamina, suplemento que querrás tener disponible cuando estés en “etapa de corte”. La siguiente información es evidencia científica reciente y de la última década.
GLUTAMINA Y HORMONA DE CRECIMIENTO
La hormona de crecimiento (HC) es secretada por la glándula pituitaria, alojada en el cerebro. La secreción de HC cambia a lo largo de la vida teniendo la máxima secreción en la adolescencia y conforme avanza la edad hay una disminución en su secreción, sobretodo después de la tercera década de la vida.
Por el contrario, en la vida adulta tanto el ejercicio aeróbico agudo como el entrenamiento con pesas estimulan la secreción de HC. Cuando hay deficiencias de esta hormona en adultos se observa perdida de
masa muscular e incremento de grasa corporal. Esto puede ser debido a los múltiples efectos metabólicos que ejerce la hormona de crecimiento: a) aumenta la síntesis de proteínas, b) disminuye la cantidad de glucosa utilizada en todo el organismo, c) incrementa la movilización de ácidos grasos del tejido adiposo y favorece el uso de los mismos como fuente de energía, es decir, la HC induce a la lipólisis (“desintegración de grasa”). Así pues la hormona de crecimiento tiene efectos anabólicos proteicos produciendo un incremento de la masa muscular y efectos lipolíticos al utilizar los depósitos de grasa: Por lo tanto, el encontrar estrategias para mantener concentraciones adecuadas de esta hormona resulta fundamental.
La glutamina es un aminoácido imprescindible en este aspecto, puede incrementar en plasma (parte líquida de la sangre) las concentraciones de
arginina y glutamato, aminoácidos capaces de aumentar la secreción de HC.
En este apartado nuestro interés se centra en el estudio por Melbourne en 1995, el propósito era determinar si una pequeña dosis de glutamina oral podía incrementar las concentraciones de glutamina plasmática y observar los efectos en las concentraciones de bicarbonato y HC.
Los resultados obtenidos demostraron que al administrar una pequeña dosis oral de 2 gramos de glutamina, la concentración plasmática de HC se incremento (4.3 veces más) en comparación con el control (grupo al que no se le administro glutamina), esto se observó principalmente después de 90 minutos tras administrar la dosis: La dosis “promedio” para cada individuo en el estudio fue de 27 mg por kilo de peso corporal. El incremento de HC sólo se observó en siete de los nueve individuos (entre 32 y 64 años) que participaron en el estudio. Aunque el incremento en HC es pequeño, es de utilidad para favorecer los efectos metabólicos de la HC y por tanto la oxidación (“quema”) de grasa, lo cual sugiere un beneficio potencial en términos de composición corporal.
GLUTAMINA, EJERCICIO E INTERLEUCINA-6
La Interleucina-6 (IL-6) es una sustancia biológicamente activa que es secretada por las células inmunes durante condiciones de inflamación, también es liberada por el tejido adiposo y el músculo esquelético contráctil en ausencia de inflamación (7). La inflamación se refiere a la respuesta del cuerpo provocada por infecciones, daño a las células o tejidos. Las células dañadas liberan “mensajeros” químicos que atraen a otras células del sistema inmune. Muchos de los mensajeros químicos forman parte de una clase de moléculas llamadas citocinas, la IL-6 es una de ellas.
¿Qué tiene que ver esta sustancia con la “quema de grasa”?
Aunque la IL-6 es un modulador clave del sistema inmune, también tiene un papel en la “quema de grasas”. Investigaciones realizadas en roedores (7) deficientes en IL-6 demostraron que éstos desarrollaban obesidad, y cuando a los mismos se les administró IL-6 por 18 días hubo una disminución significativa en su peso.
En estudios realizados en humanos a los cuales se les administraba IL-6 se observó que se incrementaba la
lipólisis, éste estudio identificó a la IL-6 como un potente modulador del metabolismo de las grasas en humanos, incrementando la oxidación de las mismas, incluso se ha sugerido que la IL-6 podría ser usada en dosis terapéuticas en el tratamiento de la obesidad, otros estudios amplían la evidencia científica disponible en donde se demuestran los efectos lipolíticos de la IL-6.
Conociendo el papel de la IL-6 en la “quema de grasa”, continuaremos con los efectos del entrenamiento y su relación con la IL-6 así como los efectos benéficos de la suplementación con glutamina. El ejercicio estimula la producción y liberación de IL-6 del músculo. Se ha propuesto que la IL-6 derivada del músculo actúa como una hormona ejerciendo sus efectos en el hígado y en el tejido adiposo.
Durante el ejercicio, las concentraciones plasmáticas de glutamina disminuyen. Se ha mostrado que la absorción de glutamina por parte del músculo es regulada principalmente por la disponibilidad de esta y es posible que una disminución en su absorción por parte del músculo inhiba la producción de IL-6. La suplementación con glutamina oral ha mostrado u aumento en su absorción por parte del músculo esquelético, en respuesta al ejercicio agudo y exhaustivo, igualmente ha mostrado que atenúa la disminución plasmática provocada por el ejercicio cuando se administra durante el ejercicio y en la recuperación.
Un estudio midió el efecto de la suplementación con glutamina oral y proteína enriquecida con glutamina en las concentraciones de IL-6 secretada en respuesta al ejercicio. Ocho sujetos sanos altamente entrenados, entre 25 y 48 años participaron en la investigación. Estos realizaron ejercicio y se les pidió que consumieran bebidas que contenían 3.5 g de glutamina en 500 ml de agua, o 13.7g de proteína con glutamina, o placebo¸ la bebida de glutamina fue consumida después de 60 minutos del entrenamiento y a intervalos de 45 minutos después del consumo de la primera.
El principal hallazgo del estudio es que la concentración de IL-6 estimulada por el ejercicio se incrementaba ampliamente con la suplementación de glutamina y proteína con glutamina, y que el aumento de IL-6 puede ser explicado por un incremento en la obtención de glutamina por parte del músculo esquelético. Para ser más específicos, inmediatamente después del ejercicio, en el grupo que recibió la glutamina hubo un incremento de IL-6 dieciocho veces mayor, en el grupo que consumió el suplemento de proteína más glutamina el incremento fue de 14 veces más y el incremento provocado por el ejercicio en el grupo que recibió el placebo fue 11 veces mayor, todos en comparación con la concentración inicial. También se vio que la suplementación con glutamina y proteína con glutamina atenuaron la disminución de glutamina plasmática provocada por el ejercicio. Una vez más esto es de importancia para aquellos que buscan cambios en su composición corporal.
GLUTAMINA Y RESISTENCIA A LA INSULINA EN EL TEJIDO ADIPOSO
La insulina es una hormona producida y secretada por el páncreas. Dentro de sus múltiples funciones está el permitir la entrada de glucosa (“azúcar”) a las células musculares o adipositos (células grasas). En el interior de los adipositos la glucosa por influencia de la insulina se convierte en triglicéridos (grasa neutra), que es otra forma de almacenar energía. Los adipositos también almacenan triglicéridos provenientes de la alimentación por efecto de la insulina.
La insulina es como una llave que abre la cerradura de la puerta de una habitación. La cerradura seria el receptor, la habitación las células y la glucosa la persona que quiere entrar a la misma. La llave abre las puertas en los músculos y en la grasa, en consecuencia la glucosa será utilizada como energía o se transformará en grasa y se almacenará. Ahora imagina que la cerradura esta dañada y por lo tanto no se puede entrar a la habitación, esto se conoce como resistencia a la insulina y se puede definir como la disminución en la habilidad o capacidad de la insulina para llevar a cabo sus efectos fisiológicos. Recientemente la ciencia nos sugiere que la glutamina podría dañar las cerraduras en los adipositos y mejorar las cerraduras en los músculos.
Hace más de una década, Opara y su equipo demostraron que la ganancia de peso en roedores genéticamente obesos disminuía cuando se administraba glutamina a una dieta alta en grasas. En un estudio publicado en el 2007, Prada y colaboradores investigaron si la suplementación con glutamina en una dieta alta en grasa causaba resistencia a la insulina en el tejido adiposo de roedores y si mejoraba la sensibilidad a la insulina a la insulina en todo el animal. Roedores machos recibieron comida estándar o una dieta alta en grasa, suplementada con alanina o glutamina, todo esto en un periodo de dos meses. En los resultados se observó que los roedores con una dieta alta en grasa y glutamina mostraban una reducción en la masa adiposa y el tamaño de los adipositos, así como resistencia a la insulina en el tejido adiposo. A su vez los resultados fueron asociados con un incremento en la absorción de glucosa por parte del músculo e hígado debido a una mayor sensibilidad a la insulina.
A su vez estos investigadores encontraron que al agregar glutamina a cultivos celulares se provocaba resistencia a la insulina en las células grasas pero no en las células musculares. Todo lo anterior significa que la glutamina hace más difícil el almacenar grasa y hace más fácil para el cuerpo el utilizar glucosa como combustible.
GLUTAMINA Y OXIDACION DE GRASAS
Finalmente, en este apartado se muestra más información que indica que la glutamina posee propiedades “quema grasa”. Un estudio reciente efectuado en humanos por Iwashita y colaboradores, determino si la suplementación con glutamina podría regular la oxidación de grasas y carbohidratos, y alterar la termogénesis inducida por la dieta después de una comida mixta. La termogénesis inducida por la dieta es el aumento en el gasto de energía que acompaña al consumo de alimentos (14), consecuencia de las distintas reacciones químicas asociadas con los procesos de digestión, absorción, metabolismo y almacenamiento de los alimentos, ya que se requiere energía para estos procesos y por tanto se genera calor.
Diez adultos sanos, no obesos, entre 21 y 34 años participaron en el estudio. A un grupo se le dió una comida líquida “Ensure”, en la cual había 14% de proteína y además fueron suplementados con glutamina (0.25g/kg), al grupo control se le proporciono una mezcla de aminoácidos sin glutamina. En los resultados se observo que el gasto de energía después de la comida con glutamina se incrementaba 49%, y que esto era resultado de una mayor oxidación de carbohidratos y sobretodo de grasa. Estos resultados indican que la suplementación con glutamina en una comida mezclada con diferentes macronutrimentos aumenta la termogénesis inducida por la dieta y la oxidación de grasas.
En conjunto, la mayor parte de evidencia científica mostrada en este artículo indica que la suplementación con glutamina puede tener a largo plazo un efecto significativo en la composición corporal, ya que promueve la secreción de sustancias “quema grasa” (HC e IL-6), inhibe el almacenamiento de grasa en los adipositos, aumenta la oxidación de grasa y aumenta la termogénesis inducida por la dieta después de las comidas.
La glutamina no es una sustancia mágica pero puede ser de gran ayuda. La suplementación con glutamina es adecuada en el proceso de disminución del porcentaje de grasa junto con un plan de alimentación y programa de entrenamiento apropiado e individualizado.
Nuestra recomendación es utilizar de 10 a 15 gramos por día. Consulta a tu Nutriólogo para mejores resultados.
Autor: Einar Enoch Martinez García, Lic. en Dietética y Nutrición.
Revista Físico y Fitness, Año 6, Número 73, septiembre de 2008